Elegir hilo o lana es una de las primeras dudas cuando empiezas a tejer crochet.
Hay muchísimos materiales, grosores, texturas y colores, y al principio puede parecer que tienes que saberlo todo antes de comprar tu primer ovillo. Pero no hace falta complicarse tanto.
En esta lección vamos a ver qué tipos de hilos y lanas existen, cuáles son los más habituales y qué conviene tener en cuenta cuando estás empezando.
La idea no es que memorices todos los nombres de fibras, sino que aprendas a elegir un material cómodo para practicar.

Hilo, lana y fibra: qué significa cada cosa
En crochet solemos usar las palabras hilo y lana de forma bastante general, pero no siempre significan exactamente lo mismo.
Cuando hablamos de lana, normalmente nos referimos a una fibra de origen animal, como la lana de oveja, la alpaca o el mohair. También usamos la palabra “lana” de manera cotidiana para hablar de ovillos gruesos o materiales de invierno, aunque técnicamente no todos sean lana.
Cuando hablamos de hilo, solemos pensar en materiales más finos o frescos, como el algodón, el lino o algunos hilos para labores de verano.
Y cuando hablamos de fibra, nos referimos al material del que está hecho ese hilo o esa lana: algodón, acrílico, lana, alpaca, lino, viscosa, mezcla de fibras, etc.
No te preocupes si al principio estos nombres te parecen muchos. Lo importante ahora es que empiecen a sonarte, porque los verás muchas veces en etiquetas, patrones y tiendas de lanas.
Qué hilo o lana elegir para empezar
Para aprender crochet, lo más cómodo suele ser elegir un hilo o lana que te permita ver bien los puntos.
Para tus primeras prácticas, te recomiendo buscar un material que sea:
- De color claro o medio.
- Liso, sin pelo ni fantasía.
- Ni demasiado fino ni demasiado grueso.
- Suave, pero no resbaladizo en exceso.
- Fácil de deshacer si necesitas repetir.
- Adecuado para un ganchillo de tamaño medio.
Evita al principio los hilos muy oscuros, con mucho pelo, con brillo metálico, con textura irregular o muy finos. Son bonitos, pero pueden dificultar el aprendizaje porque cuesta más ver dónde empieza y termina cada punto.
No necesitas comprar el material más caro. Para aprender, es mejor un ovillo sencillo y cómodo que uno precioso pero difícil de manejar.
Fibras naturales de origen animal
Las fibras de origen animal proceden del pelo o vellón de distintos animales. Suelen ser cálidas, agradables al tacto y muy utilizadas en prendas de abrigo, chales, bufandas, gorros, jerséis y accesorios de invierno.
No necesitas conocerlas todas en profundidad para empezar, pero sí es útil que te suenen sus nombres.

Lana
La lana procede de la oveja y es una de las fibras más utilizadas para tejer. Puede ser más suave o más rústica según la raza de la oveja y el tratamiento que haya recibido.
Es cálida, elástica y bastante versátil. Se usa mucho en prendas de invierno, accesorios y proyectos que necesitan abrigo.
Dentro de las lanas de oveja puedes encontrar nombres como merino, que suele ser una lana más suave y fina, muy habitual en ovillos para prendas y accesorios.
Para empezar, la lana puede ser una buena opción si eliges una variedad lisa, de grosor medio y en un color donde se vean bien los puntos.
Alpaca
La alpaca es una fibra cálida, ligera y suave. Suele tener una caída bonita y abriga bastante, por eso se usa mucho en chales, jerséis, cuellos y prendas de invierno.
Puede ser menos elástica que la lana de oveja, así que no siempre se comporta igual al tejer. Aun así, es una fibra muy apreciada por su suavidad y calidez.
Llama
La fibra de llama también procede de un camélido, como la alpaca. Es cálida y resistente, aunque puede tener un tacto algo más rústico dependiendo del hilado.
No es tan habitual como la lana de oveja o la alpaca en ovillos comerciales, pero puedes encontrarla en mezclas o lanas más especiales.
Mohair
El mohair procede de la cabra de Angora. Es una fibra ligera, brillante y con un aspecto esponjoso o peludito.
Queda muy bonito en chales, prendas delicadas y tejidos con efecto suave, pero no es lo más recomendable para aprender desde cero. El pelo puede dificultar ver los puntos y también hace que deshacer sea más complicado.
Angora
La angora procede del conejo de Angora. Es una fibra muy suave, cálida y ligera, con un acabado esponjoso.
Al igual que el mohair, puede resultar preciosa en prendas especiales, pero no es la opción más práctica para las primeras muestras porque el pelo puede ocultar el punto.
Cachemira o cashmere
La cachemira , también llamado cashmere, procede de la cabra de Cachemira. Es una fibra muy suave, ligera y cálida, considerada una fibra especial o de mayor precio.
Se utiliza en prendas delicadas y accesorios de calidad, muchas veces mezclada con otras fibras. No necesitas usar cashmere para aprender crochet; es más bien una fibra para proyectos concretos cuando ya sabes qué resultado buscas.
Pelo de camello
El pelo de camello es una fibra cálida, suave y ligera. No es tan común como otras fibras, pero puede aparecer en mezclas para prendas de abrigo.
Suele asociarse a materiales más especiales y no es una fibra necesaria para empezar.
Vicuña
La vicuña es una fibra muy fina, cálida y exclusiva. Procede de la vicuña, un camélido sudamericano.
Es una fibra poco habitual y suele tener un precio muy alto. Está bien que te suene el nombre, pero no es una fibra que necesites tener en cuenta para tus primeras prácticas de crochet.
Seda
La seda no es lana, pero también es una fibra natural de origen animal. Procede del capullo del gusano de seda.
Aporta brillo, suavidad y caída. Muchas veces aparece mezclada con lana, alpaca o algodón para dar un acabado más delicado al hilo.
Para empezar, no suele ser la opción más sencilla porque puede resultar más resbaladiza, pero es una fibra muy interesante para prendas y chales cuando ya tienes algo más de práctica.
Qué fibras animales evitar al principio
Para tus primeras prácticas, no hace falta que uses fibras especiales ni caras.
Si estás empezando, mejor evita de momento las fibras con mucho pelo, como mohair o angora, y los hilos muy delicados o resbaladizos, como algunas mezclas con seda.
No porque sean malas fibras, sino porque pueden dificultar ver los puntos, controlar la tensión y deshacer si necesitas repetir.
Para aprender, suele ser más cómodo empezar con una lana lisa, un algodón sencillo o un acrílico suave de color claro o medio.
Fibras naturales de origen vegetal
Las fibras vegetales proceden de plantas. Suelen ser frescas, resistentes y muy utilizadas en prendas de verano, bolsos, accesorios, decoración y amigurumis.

Algodón
El algodón es uno de los materiales más habituales en crochet. Es resistente, fresco y permite ver bastante bien la definición de los puntos.
Puede ser una buena opción para aprender, sobre todo si eliges un algodón liso y no demasiado fino.
También se usa mucho para amigurumis, accesorios, tops, prendas de verano y proyectos donde quieres que el punto quede bien definido.
Lino
El lino es una fibra fresca, resistente y con una caída muy bonita. Tiene un aspecto natural y suele usarse en prendas de verano, chales ligeros y piezas con un acabado más rústico o elegante.
Puede resultar algo rígido al principio y no siempre es la opción más cómoda para aprender. Por eso, aunque es una fibra muy interesante, yo la dejaría para cuando ya tengas algo más de práctica.
Bambú
El bambú suele tener un tacto suave, brillo ligero y mucha caída. Se usa bastante en hilos frescos para prendas de verano, tops, chales y proyectos donde buscas un tejido más fluido.
A veces puede resultar más resbaladizo que otros materiales, así que no siempre es el más fácil para tus primeras muestras.
Cáñamo
El cáñamo es una fibra vegetal resistente, fresca y duradera. Puede tener un tacto más rústico, aunque algunos hilos se suavizan bastante con el uso y los lavados.
No es una de las fibras más habituales para empezar, pero puede aparecer en hilos de verano o en mezclas con algodón y lino.
Fibras artificiales o regeneradas
Hay fibras que proceden de materias naturales, normalmente celulosa vegetal, pero se transforman mediante procesos industriales para crear el hilo.
Por eso no son exactamente fibras naturales puras ni fibras sintéticas como el acrílico. A veces se conocen como fibras artificiales, regeneradas o semisintéticas.
Viscosa o rayón
La viscosa, también llamada rayón en algunos casos, suele tener brillo suave, tacto agradable y mucha caída.
Puede quedar muy bonita en prendas, chales y proyectos ligeros, pero a veces resulta resbaladiza. Es mejor usarla cuando ya controles un poco mejor la tensión y el movimiento del ganchillo.
Lyocell o Tencel
El lyocell, conocido también por la marca Tencel, es una fibra regenerada de origen vegetal. Suele ser suave, fluida y con buena caída.
Puede aparecer mezclada con algodón, lana u otras fibras para dar suavidad y movimiento al tejido.
No necesitas buscarla para aprender, pero es útil que te suene si la ves en la etiqueta de un ovillo.
Modal
El modal es otra fibra regenerada de origen vegetal. Tiene un tacto suave y buena caída, y puede aparecer en mezclas para prendas cómodas y ligeras.
Como ocurre con la viscosa, puede ser más fluido o resbaladizo, así que no suele ser mi primera recomendación para las primeras prácticas.
Fibras sintéticas
Las fibras sintéticas no proceden directamente de una planta o un animal, sino que se fabrican mediante procesos industriales. Las más habituales en labores son el acrílico, el poliéster y el nylon.

Acrílico
El acrílico es muy común, económico, ligero y fácil de encontrar. Puede ser una buena opción para practicar, sobre todo si eliges uno suave, liso y de grosor medio.
No todos los acrílicos son iguales. Algunos son muy agradables y otros pueden resultar más ásperos o con menos caída. Por eso, cuando puedas, toca el ovillo antes de elegirlo.
El acrílico se usa mucho en mantas, accesorios, prendas sencillas y proyectos de práctica.
Nylon o poliamida
El nylon, también llamado poliamida, suele utilizarse en mezclas para aportar resistencia y durabilidad.
Por ejemplo, algunos hilos para calcetines llevan lana y nylon para que la prenda resista mejor el roce y el uso.
No necesitas buscar nylon para tus primeras prácticas, pero es útil saber que puede aparecer en la composición de un ovillo.
Poliéster
El poliéster también es una fibra sintética. Puede aparecer en hilos de fantasía, hilos aterciopelados, chenillas, cintas, lanas suaves o mezclas con otras fibras.
Algunos hilos de poliéster son muy agradables al tacto, pero no siempre son fáciles para aprender, sobre todo si tienen textura, pelo o poca definición de punto.
Hilos con brillo, pelo o texturas especiales
Existen hilos de fantasía, con lúrex, pelo, lentejuelas, cambios de grosor, texturas rústicas o efectos decorativos.
Son materiales muy llamativos, pero no son los más adecuados para empezar.
Cuando estás aprendiendo, necesitas ver bien cada punto. Si el hilo tiene mucho pelo, brillo o textura irregular, puede ser más difícil reconocer dónde tienes que pinchar el ganchillo.
También puede ser más complicado deshacer si te equivocas, porque las fibras se enganchan entre sí o no dejan ver bien la estructura del tejido.
Guárdalos para más adelante, cuando ya tengas más seguridad.
Mezclas de fibras
Muchos ovillos no están hechos de una sola fibra, sino de una mezcla.
Por ejemplo:
- Lana con acrílico.
- Lana con nylon.
- Algodón con viscosa.
- Algodón con lino.
- Alpaca con seda.
- Merino con cachemira.
- Acrílico con poliéster.
- Algodón con bambú.
Las mezclas se utilizan para combinar cualidades: suavidad, resistencia, elasticidad, caída, facilidad de lavado, calidez o precio más accesible.
Una mezcla no es mejor ni peor por sí misma. Depende del proyecto y del resultado que quieras conseguir.
Cuando estés empezando, no necesitas buscar la mezcla perfecta. Fíjate sobre todo en que el hilo sea cómodo, liso y adecuado para practicar.
Cómo mirar la etiqueta del ovillo
La etiqueta del ovillo te da mucha información útil. Aunque al principio parezca un pequeño lío, poco a poco aprenderás a leerla.
Normalmente encontrarás:
- La composición del hilo o lana.
- El peso del ovillo.
- Los metros aproximados.
- El tamaño de ganchillo recomendado.
- Las instrucciones de lavado.
- El lote o tintada.
- La muestra orientativa.
No hace falta que lo entiendas todo desde el primer día, pero sí conviene que empieces a mirar al menos dos cosas: la composición y el número de ganchillo recomendado.
La composición te dice de qué está hecho el ovillo. El número de ganchillo recomendado te da una pista del tamaño de herramienta que puedes usar con ese hilo o lana. También suele mostrar la información del cuidado de la fibra.

En la siguiente lección hablaremos precisamente del grosor del hilo o de la lana, para que entiendas mejor por qué no todos los ovillos sirven para el mismo tipo de proyecto.
Resumen para no complicarte
Si estás empezando con crochet, quédate con esta idea:
Elige un hilo o lana sencilla, lisa, de color claro o medio y que te permita ver bien los puntos.
No necesitas el material más especial ni el más caro. Para aprender, lo más importante es que puedas practicar con comodidad, deshacer si hace falta y reconocer bien cada punto.
Más adelante, cuando ya tengas más soltura, podrás experimentar con fibras más delicadas, hilos con textura, lanas con pelo, mezclas especiales o materiales con mucha caída.
Por ahora, busca un ovillo amable para tus manos y fácil para tus ojos.
Cuando tengas clara esta parte, puedes continuar con la siguiente lección: el grosor de la lana o del hilo.
También puede ayudarte
Si después de practicar los primeros puntos quieres aplicarlos en piezas sencillas, puedes visitar la página de proyectos de crochet para principiantes en el blog de Saekita.
También puedes volver a la página Aprender crochet si quieres ver la ruta completa de recursos, cursos y proyectos organizados paso a paso.
